La Catedral. Historia de su Construcción

La Catedral de Granada es uno de los mayores templos de España y fue la primera en construirse en estilo renacentista.

Historia

La idea de construir una catedral en la capital granadina surgió nada más conquistarse la ciudad. El primer templo que acogió la sede catedralicia sería la iglesia de Santa María de la Alhambra. Pocos años más tarde se trasladó a la hoy desaparecida iglesia de Santa María la Mayor, ubicada en el realejo, hasta que en 1507 se decidió establecerla en la iglesia de María Santísima de la O, actual iglesia del Sagrario, donde permanecería hasta la conclusión de las obras del actual templo catedralicio.

El lugar escogido para levantar este gran templo fue el lateral de la mezquita mayor, por ser esta la voluntad de la reina Isabel. Fueron tres los proyectos que se presentaron para su construcción. El primero de ellos de debió al maestro encargado de las obras de la Capilla Real, Enrique Egas, que en 1505 expuso un diseño de estilo gótico tardío con cabecera poligonal y cinco naves.

Igualmente, de 1509, hay constancia de un proyecto basado en una cabecera recta al estilo de la catedral hispalense.

El proyecto de Diego de Siloe

El tercer proyecto fue presentado por Diego de Siloe en 1528. Su trazado renacentista conjugaba mejor con la idea de ciudad imperial que Carlos V tenía pensada para Granada. Si bien el proyecto de Egas fue el escogido en un principio, fue sustituido en 1528 por el de Siloe, quien trabajaría el resto de su vida en la finalización de este templo que, en un principio, sería el lugar escogido para acoger el panteón real.

Proyecto de la catedral de granada de diego de siloe 1528, con dos torres idénticas.
Proyecto de la catedral de granada de diego de siloe 1528, con dos torres idénticas.

Por tanto, una vez definido el primer proyecto, no se iniciarían las obras hasta 1518, debido a la falta de recursos económicos.

Cabe recordar que la Capilla Real, que dirigía el mismo Egas, absorbía gran parte del presupuesto del cabildo. Fue en este año cuando se pidió ayuda económica a Carlos V para comenzar las obras y cuando surgió la necesidad de preguntarse si el proyecto que se aprobó en su momento era el idóneo para una ciudad que se constituía como imperial o si debían desarrollar un proyecto de mayor importancia.

Carlos V accedió a replantear el templo para darle mayor magnificencia y decidió expropiar las casas adyacentes para aumentar la superficie construible. Esta labor de redefinición del proyecto estuvo en manos de Egas. En 1522 iniciaron las labores de apertura de zanjas y cimentación y un año más tarde, el 25 de marzo, día de la Encarnación, se colocó la primera piedra.

El año 1526. La estancia de Carlos V en Granada

El año de 1526 fue decisivo para la catedral.

La estancia del emperador Carlos V en la ciudad impulsó los trabajos que, si bien habían comenzado, avanzaban a un ritmo muy lento. A Carlos V la idea de que la Capilla Real fuera el lugar reservado a panteón dinástico no le gustaba pues, en su opinión, el edificio era demasiado pequeño. Aun respetando la voluntad de su abuela Isabel I de permanecer enterrada allí, decidió, no obstante, trasladar el panteón real a la capilla mayor de la catedral.

Esta decisión se producía al mismo tiempo que el cabildo se replanteaba el proyecto existente. Hasta esta fecha, Egas había completado el muro de la cabecera y un lateral hasta la torre.

Plano de la planta de la Catedral dibujado por Siloe en 1528.
Plano de la planta de la Catedral dibujado por Siloe en 1528.

En 1528 se decide cambiar el proyecto por uno renacentista, aunque tuvo que amoldarse a la planta gótica que ya estaba dibujada.

Superadas las reticencias iniciales del emperador por el brusco contraste de estilo que suponía pasar de la Capilla Real al diseño renacentista, las obras prosiguieron a buen ritmo.

Siloe realizó durante sus treinta y cinco años al frente de esta construcción la fachada del Ecce Homo en 1531, la portada interior de acceso a la sacristía en 1534 y el primer cuerpo de la Puerta del Perdón en 1536. Durante estos años las obras de cimentación continuaban mientas los trabajos se centraban en la parte de la sacristía y la cabecera del templo. Así, en 1535 se decidió dedicar mayor esfuerzo en la girola y en la portada del crucero, que finalizaría en 1537.

En este mismo año se levantaban las jambas del arco toral. En 1540 se daba por concluida la capilla central del ábside y, tan solo un año después, la capilla mayor contaba con el primero de sus cuerpos. El año de 1552 supuso el cierre del arco toral y un fuerte impulso a la finalización de la girola.

Puerta del Perdón de la Catedral de Granada.
Puerta del Perdón de la Catedral de Granada.

Tras la muerte del maestro Siloe en 1563, el cabildo designó un año más tarde a Juan de Maeda, quien, ya desde 1544, trabajaba como aparejador en la catedral.

Maeda vivió una época de gran inestabilidad presupuestaria que obligó a detener las obras y, por tanto, no pudo desarrollar el planteamiento que tenía para el proyecto catedralicio. Los trabajos tuvieron que paralizarse debido fundamentalmente a dos motivos. En primer lugar, la insurrección morisca de 1568 conllevó no solo una crisis social y poblacional, sino también económica. Por otro lado, la decisión de Felipe II de trasladar el mausoleo imperial a El Escorial diluía la aspiración de Granada a ser ciudad imperial.

Pese a todo, a Maeda se le atribuyen grandes aportaciones a lo largo de toda su trayectoria en la catedral.

Tuvo un papel importante en la construcción de la torre, levantando el primer cuerpo de la misma y la base del segundo en el año 1536. Realizó además la portada de acceso a la estancia del primer piso de la torre y finalizó el muro oriental.

El fallecimiento del maestro Maeda en 1576 deja un escenario algo convulso. Su hijo Alonso de Maeda no aceptó el cargo, viéndose el cabildo obligado a convocar un concurso para elegir maestro mayor. En un primer momento parecía que Lázaro de Velasco sería el encargado de las obras, pero la oposición de Juan de Orea hizo que aquel renunciara a dicha designación.

Finalmente, Juan de Orea encabezó los trabajos hasta su fallecimiento un año más tarde en 1581.

Ambrosio de Vico

A partir de este año las obras cogen impulso de la mano de Ambrosio de Vico quien, con el asesoramiento de Maeda y la colaboración de Velasco y Juan de la Vega, realizaría grandes trabajos, entre los que destacan los pilares del crucero en 1608, el coro, el cierre de las primeras bóvedas, el segundo cuerpo de la puerta del perdón y la torre campanario.

La larga trayectoria de Vico como maestro de la catedral se vio envuelta en distintos contratiempos como pudo ser la amenaza de derrumbe de la torre turpiana, el antiguo alminar de la mezquita mayor. Esto obligó a paralizar la construcción de los pilares del crucero para centrarse en levantar la actual torre campanario. Vico finalizará en 1589 el segundo y tercer cuerpo de la misma e iniciaría el cuarto que, debido a serios problemas estructurales, tuvo que ser demolido en 1592.

Esto le obligó a reforzar los pilares y sellar los vanos de los cuerpos inferiores para dar más estabilidad a la estructura, labores que concluyeron en 1602.

La muerte del maestro mayor en 1623 provoca una nueva interrupción.

La búsqueda de un sustituto no fue fácil.

En primer lugar el puesto fue ofrecido a Ginés Martínez que, dado su repentino fallecimiento, no llegó a tomar posesión, de tal manera que se propuso a Juan de Aranda, que al estar ocupado en la catedral de Jaén no prestó atención a la seo granadina.

Finalmente, en 1636, tras trece años de escasa actividad, Miguel Guerrero se hace cargo de las obras, entre las que se encuentran el cierre del crucero con bóvedas en 1638 y la finalización de las cubiertas de las capillas del muro norte en 1640.

La muerte de Miguel Guerrero en 1649 origina una nueva paralización de las obras.

Alonso Cano

A esto se le suma la falta de dotación económica debido a la grave crisis que se sufría en este momento. La Catedral carecerá de maestro hasta 1667, cuando Alonso Cano accede al cargo.

Alzado de Alonso Cano de la Catedral de Granada. Puede observarse una sola torre en lugar de dos.
Alzado de Alonso Cano de la Catedral de Granada. Puede observarse una sola torre en lugar de dos.

Cano ya conocía la situación de la catedral, pues ostentaba el cargo de racionero desde hacía años. Sin maestro mayor en el cargo, durante este periodo los trabajos tuvieron que dividirse.

Así, en 1664 se acordó que Gaspar de la Peña hiciera la fachada principal del templo, si bien tuvo que ser sustituido dos años más tarde por Eufrasio López de Rojas, quien apenas trabajó un año. La cada vez más delicada situación, unida a la falta de candidatos, propició que el cargo recayera en Cano, quien si bien no llegará a cumplir un año frente a las obras, marcará un cambio decisivo en el estilo artístico de la catedral.

En este breve espacio de tiempo en que ocupó el cargo fue capaz de diseñar una nueva fachada que, pese a cambiar el boceto original de Siloe, el cabildo tuvo a bien aprobar. Así, la fachada que contemplamos actualmente no es otra que la que proyectara Cano, con alguna pequeña modificación ocasionada por su repentino fallecimiento.

La conclusión de esta portada correspondió a su sucesor, José Granados de la Berrera quien tomó las riendas el mismo año de 1667.

Su papel fue muy importante, ya que bajo su dirección no solo se continuó la citada fachada, sino que además se hicieron los pilares de las naves y sus arcos, las capillas del lado derecho y la base de la cúpula de media naranja que se proyectó en el trascoro. Esta base llegó a finalizarse en 1683, aunque no es visible pues se cubrió con la actual bóveda en 1704.

Tras la muerte de Granados en 1684, la Catedral se encontraba casi conclusa.

Los últimos trabajos se encomendaron a Melchor de Aguirre y Teodoro Ardemans en 1689, quienes realizaron la segunda bóveda del coro y los muros que debían cerrar este. Aguirre además finalizó la fachada.

Por lo que respecta a las doce bóvedas laterales que faltaban, fueron realizadas por Zurita y Francisco Castillo. Además, este último remataría la cúpula que proyectó Granados para el trascoro, siendo esta actuación tan desastrosa que tuvo que ser demolida en 1701. Finalmente el cabildo nombró en 1703 a Francisco Otero y Francisco Rodríguez Navajas para finalizar esta bóveda, dando en 1704 por concluidas las obras de la Catedral de Granada.

Respecto a los elementos ornamentales de la catedral, tanto escultóricos como pictóricos, corresponden a esa última etapa del siglo XVIII, en la que, una vez acabada la estructura del templo, se decide completar sus capillas con ricos retablos y pinturas para dotarla de la monumentalidad que presenta actualmente.

Interior de la Catedral de Granada
Interior de la Catedral de Granada
Interior de la Catedral de Granada
Interior de la Catedral de Granada

El edificio

El edificio de la catedral refleja en el exterior una estructura gótica que se aprecia en mayor medida en el cimborrio y la girola.

Son los únicos elementos estructurales del proyecto primigenio que podemos apreciar, pues los muros perimetrales y sus respectivas fachadas tienen un marcado estilo renacentista.

Son cuatro las puertas de la catedral. La más antigua es la llamada puerta del Colegio ( o del Ecce Homo), situada en el exterior de la girola. Su traza es de Diego de Siloe aunque fue ejecutada por Sancho del Cerro en 1530. Es, en conjunto, una portada bastante sobria. Dos columnas corintias adosadas soportan el entablamento, sobre el cual dos bichas enmarcan el medallón en el que se inscribe un excelente relieve del Ecce Homo, debido, al parecer, a la mano de Siloe.

En la fachada norte se abre la gran puerta del Perdón, que da acceso al crucero de la catedral y es la más importante y monumental tras la principal. Construida en distintas fases, fue Diego de Siloe quien realizara el primer cuerpo en 1537. Su decoración es muy rica, basada en motivos vegetales. Su gran arco circular está sostenido por grandes columnas corintias. En la parte superior hay una inscripción que sujetan las figuras de la Fe y la Justicia. Ambos laterales se completan con hornacinas y en la parte más externa dos grandes escudos, el de los Reyes Católicos y el de Carlos V. El cuerpo superior fue obra de Ambrosio de Vico (1610), con el mismo patrón en los relieves aunque con una decoración más sobria.

A continuación en el mismo muro, más cercano a la torre campanario se encuentra la puerta de San Jerónimo. Data de 1532, cuando se realizó el primer cuerpo en un marcado estilo plateresco. La parte superior, obra de Maeda, alberga en su parte central la figura de San Jerónimo penitente, de Diego de Pesquera.

La fachada principal

Finalmente, la fachada principal, fue diseñada en 1667 por Alonso Cano, quien modificó el anterior proyecto de Siloe.

De trazado simple, esta monumental fachada pretende adoptar la esencia de las puertas triunfales romanas. Se compone de dos cuerpos divididos por una cornisa y tres calles. La monumental puerta central, con arco semicircular, está flanqueada por pilastras sin capiteles y presenta a ambos lados dos esculturas de San Pedro y San Pablo, obras de Pedro Duque Cornejo.

En la parte superior un medallón representa la Encarnación de la Virgen, rea por José Risueño en 1717 y sobre él la leyenda “AVE MARÍA”.

Es a este misterio al que se consagra la Catedral granadina.

Fachada exterior y principal de la Catedral de Granada
Fachada exterior y principal de la Catedral de Granada

Las calles laterales tienen sobre sus respectivas puertas los bajorrelieves de la Visitación y de la Asunción de la Virgen, seguido de dos lumbreras circulares coronadas por ángeles. Las pilastras que separan las calles lucen en el primer cuerpo cuatro medallones que representan a los evangelistas. Sobre la cornisa, en el segundo cuerpo, aparecen las imágenes del Nuevo y Viejo Testamento junto a San Rafael y San Miguel. En la parte central del segundo cuerpo se abre una claraboya estrellada en alusión a la Trinidad y la Eucaristía y una jarra de azucenas que hace referencia a la pureza de la Virgen.

El resto de elementos que completan la fachada son obras de Miguel Verdiguier y Luis Pedro (1782-1783).

El interior del templo

El interior del templo es de un claro estilo renacentista sobre planta gótica.

Consta de cinco naves siguiendo el modelo basilical con capillas en ambos laterales y deambulatorio. La mayor novedad, que demuestra la maestría de Siloe, fueron los grandes pilares corintios con pedestal y, sobre ellos, el entablamento con grandes rebancos para elevar las bóvedas y realzar su redondez.

La capilla mayor se dispone frente al crucero y aporta una nota de color a un interior predominantemente blanco.

De forma circular y de gran tamaño, se abre a través de un arco toral que se estrecha en su parte central para adaptarse a la cúpula, al igual que se adaptan las 7 entradas circundantes que la conectan con la girola. Se sitúan en las respectivas jambas o bases del arco toral unos pequeños balconcitos sobre los que se encuentran las figuras de los Reyes Católicos en posición orante, ambas obra de Pedro de Mena (1675-1677). Sobre ellas hay dos tondos con los bustos de Adán y Eva, obra de Alonso Cano, aunque policromados por Juan Vélez de Ulloa.

Finalmente el arco descansa sobre un ático donde se ubican los cuadros de San Cecilio y Santiago, de José Risueño.

El interior se estructura en dos cuerpos sostenidos por pilastras corintias y entablamentos con relieve y culmina en una gran cúpula vaída. El primero de los cuerpos se compone de doce columnas, de las que sobresalen repisas con apóstoles dorados, realizados por Bernabé de Gaviria, Martín de Aranda y Alonso de Mena.

La estatuas de los intercolumnios corresponden a San Francisco de Asís, San Francisco Javier y San Pedro de Alcántara, mientras que en el otro lateral encontramos a Santo Domingo, San Ignacio de Loyola y San Juan de Dios. Todas ellas fueron donadas por las órdenes a las que pertenecieron estos santos.

Sobre los arcos de los pasillos que conectan con la girola se ubican, bajo el entablamento, unos huecos cubiertos por retratos de los Doctores de la Iglesia, realizados por Atanasio Bocanegra y Juan de Sevilla, emplazamientos previstos en la idea original para albergar los sepulcros de los monarcas españoles.

El entablamento separa el segundo cuerpo de esta capilla mayor, que se compone de columnas corintias de menor diámetro que las inferiores y entre ellas se disponen en pequeños retablos pictóricos siete escenas de la Vida de la Virgen (Concepción, Natividad, Presentación, Encarnación, Visitación, Purificación y Asunción) pintadas por Alonso Cano entre 1652 y 1664.

Los pedestales de las columnas están decorados con lienzos de santos de Risueño, Sevilla y Bocanegra. A continuación, se abren catorce vidrieras hechas por Teodoro de Holanda a mediados del XVI en las que se representan escenas de la Pasión y, sobre estas, diez más de Jean Campen sobre pasajes evangélicos, siguiendo los diseños de Diego de Siloe.

En el centro de la Capilla se encuentra el tabernáculo de plata que realizó José Navas Parejo gracias a la donación del duque de San Pedro de Galatino y que sustituyó al anterior en 1926. Destacar también el facistol de madera de caoba realizado por Alonso Cano junto a Blas Rodríguez y Juan Martín.

A ambos lados de la capilla mayor, en la parte del crucero se encuentran unos altares en forma de arcos triunfales de medio punto sobre columnas corintias. En el lado de la epístola hay dos pinturas, la Aparición de la Virgen, de Bocanegra y un Milagro de San Benito, de Sevilla. En el lado del evangelio la Flagelación de Cristo, de Sevilla y el Martirio de San Cecilio, de Bocanegra.

Los muros exteriores

Los muros que circundan la catedral se completaron en el siglo XVIII con quince capillas con un rico programa mariano, hagiográfico, cristológico y trinitario.

Estas capillas están dedicadas a distintas devociones como son la Virgen del Pilar, la Virgen del Carmen, Nuestra Señora de las Angustias, Nuestra Señora de la Antigua, Santa Lucía, el Cristo de las Penas, Santa Teresa de Ávila, San Blas, San Sebastián, Santa Ana, el Triunfo de Santiago, Jesús Nazareno, Santísima Trinidad y San Miguel Arcángel.

Entre ellas destaca por su monumentalidad e importancia la de Nuestra Señora de las Angustias, Patrona además de Granada, cuyo altar estaba situado en el trascoro hasta la supresión de este en 1929, fecha en que se traslada al actual espacio. La obra de esta capilla fue realizada por José de Bada y Parejo entre 1737 y 1741, siendo las esculturas de Agustín Vera Moreno. La Virgen de las Angustias preside este retablo de mármoles rojos y negros, acompañada de otras imágenes como San Cecilio, Santo Tomás de Villanueva, San Gregorio Bético y San Pedro Pascual.

Otra capilla destacable es la de Nuestra Señora de la Antigua, anterior patrona de la ciudad.

Este retablo fue realizado en 1718 por Duque Cornejo y Roldán y está considerado como una de las obras más originales del barroco andaluz.

Finalmente, hay que mencionar dos retablos: el del Triunfo de Santiago, obra de 1707, que sigue la traza de Hurtado Izquierdo y fue ensamblado por Juan de la Torre, y el retablo de Jesús Nazareno, de 1722, realizado por Marcos Fernández Raya, Félix Rodríguez y José Narváez. Ambos son ejemplo del complicado estilo barroco del XVIII en pleno auge de la retablística española.


Visita Guiada de la Catedral y la Capilla Real de Granada

Incluye:

  • Guía oficial nacido en la ciudad y apasionado por su cultura.
  • Entrada a la Catedral de Granada.
  • Entrada a la Capilla Real de Granada.
  • Entrada a la Madraza.

Es impresionante

Rated 4 out of 5
marzo 1, 2021

La catedral de Granada es impresionante, la recomiendo a todo el mundo.

Tomás